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LA VOZ EN LA RD
- Juan Ramón Quiñones
Carta para Eneida
Eneida,
si me dan a escoger entre biología, química o ajedrez, me doblego
por el ejercicio de esta última ciencia porque es exacta como las
matemáticas y me transporta a los tiempos de los misterios
eleusinos.
Tengo sobradas razones para
expresar así mi inclinación sobre el particular, querida amiga. No
sólo amo el ajedrez por la precisión de los movimientos y por
la forma y significado de sus figuras, sino también por la
vastedad de sus dominios, por los inmensos resultados de
misteriosos cálculos y estrategias y por el descubrimiento de nuevos
mundos. De todos los juegos del Cosmos, prefiero el que me
conduce a escrutar los misterios del infinito.
Además, lo amo porque
agradezco a mis ocho piezas y a mis ocho peones el vuelo ordenado
que me brindan sobre mis treinta y dos propiedades.
También quiero que sepas, Eneida,
que el ajedrez me pone alas para volar en mis sueños; me da
reyes y reinas para dominar y controlar fuerzas angelicales y
demoníacas, y me permite, campeona, cruzar sesenta y cuatro mares en
compañía de mis dos sacerdotisas. Y he salvado, a lomo de mis
corceles, los obstáculos del destino.
Con el ajedrez he aprendido a
orientarme en la búsqueda de refugio ante las amenazas de mis
enemigos, y él, ausente maestra dominicana, me ha refrescado el alma
y dado albergue en luminosas torres construidas con pestañas. Y
cuando me actualizo en el mundo de los escaques, veo a los
súbditos de uno de mis reyes meterse confiados en pantanos, océanos
y desiertos y emerger y caminar triunfantes cuales
titanes zodiacales. Tras cada hazaña de los ejércitos de mis reyes,
amiga mía, salgo airoso de los laberintos, y siempre creo que en mis
gestas me acompañan Ariadna, Deméter y las hijas de Zeus y Plusia.
Sabes, Eneida, que quien ama el
ajedrez vive dieciséis veces, o sea, hasta la hora de la caída de
una torre. Y quien ama el ajedrez, puede, también, hurgar en la
blancura del cero, sin perder la cordura.
Te cuento, amiga, que he
jugado ajedrez con locos visionarios, con magos parecidos a Merlín y
a los tres reyes bíblicos, con la sacerdotisa Melisa, de quien bebí
miel; con la emperatriz Faustina la Mayor, con emperadores incas y
romanos, con Papas y sumos sacerdotes. Muchas de las rondas se han
celebrado en casas de jóvenes enamorados.
Y tengo historias de mi celebrado
juego que sobrepasan las letras del alfabeto hebreo.
Con el ajedrez aprendí, yo
pequeño, a convertir frutas y vegetales en oro, esto, desde luego,
después de deleitar mi cerebro con Elogio de la locura, de
Erasmo de Rotterdam.
Eneida, si cuento, por otra
parte, todas mis gloriosas hazañas bélicas, creo que estaría
ayudando a la glorificación del ajedrez en el más apartado rincón de
nuestro país. Por el momento prefiero sumergirme esta noche en el
vientre de una partida a relatar historias que tú, maestra, conoces
mejor que yo.
Con mucho afecto y gran cariño,
Juan Ramón Quiñones
| Mensaje de Quiñones a Eneida,
del día 27 de enero del 2006
Eneida:
Gracias por tu mensaje. Con tus notas me
he transportado a aquellos años hermosos años en que el ajedrez era
tratado con consideración y respeto y, sobre todo, con respaldos muy
amistosos y de compañerismo.
¡Cuánto echamos de menos a personas como don
Ricardo Argomániz
y la labor de los demás entusiastas ajedrecistas que tú citas! Estoy
de acuerdo con tus consideraciones sobre la preparación de planes
concretos para el desarrollo sostenido del ajedrez en nuestro país. Gracias,
Eneida, por tus palabras. Sé
lo que sientes y sufres. Seguiremos conversando al respecto. Puedes
contar con un amigo. Mis mejores saludos.
Juan Ramón Quiñones
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Mensaje
de Eneida a Juan Ramón Quiñones
(Mensaje
recibido ayer, 7 de febrero del 2006)
Eneida Pérez de Lücke
Dirección:
Lövenicher Weg 24
50933 Köln, Alemania
Estimado
Juan Ramon
Quiñones:
Muchas gracias por sus palabras de aliento,
y por su sensibilidad con el tema. Estas palabras me han conmovido
sobremanera, sobre todo la
sincronización de
nuestras ideas
para
reintegrarle la solemnidad al juego.
Es realmente una pena el estado en que se encuentra el ajedrez en
R.D.,pero esto no es más
que un reflejo del caos que impera actualmente en nuestra sociedad...
Es
cierto que nuestro ajedrez merece un mejor destino y que sólo
trasmutando juntos estas pruebas y tribulaciones podremos salir
adelante.
Gracias por su disposición
a integrarse,
y le aseguro que su apoyo moral es ya, de por sí,
un gran aporte. Aparte del gran servicio que rinde su página
Ajedrez Dominicano.
Gracias del alma por el artículo
en el Diario Digital,
es más
de lo que esperaba...
Procuraré
mantenerle al corriente de las evoluciones en nuestros proyectos,
que por el momento están
concentradas
principalmente en la formacion de clubes a nivel nacional (LaVega,
Moca, Cambita y Santo Domingo).
Más
adelante le enviaré
fotos y detalles de las
últimas
actividadades.
Lo que me motiva en realidad es el poder compartir con otros lo
que he aprendido, lo bueno que he recibido, y sobre todo tratar de
inspirar a jóvenes
en las bondades de este maravilloso juego...
La verdad es que tengo que darle muchas gracias a Dios por todas
las bendiciones, por ejemplo; el club de ajedrez al que pertenezco
ahora aquí
en Colonia - www.schachfreunde-muengersdorf.de -(acaba de cumplir
70 años de fundado), funciona en las
dependencias de una antigua iglesia romana! que se encuentra a
solo 200 metros de mi casa...Hay
algunos jugadores que tienen entre 90 y 70 años
y cuentan con más
de 50 años como afiliados .....ahí
se puede ver la diferencia!!!
Quizás
algún
día
podremos lograr que en nuestro país
sea normal tener clubes de esta categoría...
Esto sería
hacer realidad el sueño
de Don Ricardo Argomaniz y tantos otros pioneros.
Muchos saludos y hasta pronto.
Eneida
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